1. INICIOS:
Al amanecer del siglo 21, los fundadores de Ibersélec estaban en el norte de España, Pamplona, donde uno de los fundadores, el Cacereño Sotero Perez se dedicaba a otro negocio y aún no había descubierto el proyecto de su vida, que despertaría poco a poco a través de los comentarios de todos los que probaban los embutidos caseros de la matanza familiar que recibía de su pueblo y que poco a poco cobraron fama.
2. PASION DESPERTADA:
Junto al otro fundador, el navarro Jesús Esparza, se ideó el proyecto y nació la pasión por la dedicación profesional en la elaboración del mejor producto ibérico de dehesa,
En busca de la ubicación óptima, el proyecto cobró forma en la tierra Extremeña de Montánchez, una villa mágica conocida como “la cuna de secado de jamón” desde el siglo Xll.
3. ESPIRITU DE ARTESANO:
Esta aventura emprendedora comenzó su andadura recuperando el espíritu de artesano: El trato personal de cada pieza como un ser vivo y una obra única de arte significa que iban contra corriente de la industria, que generalmente se dirige hacía la producción en masa, “la máxima cantidad en el mínimo tiempo”, lo cual rebaja este patrimonio gastronómico Español a un producto industrial con ausencia de personalidad y calidad.
4. ¡ALEA JACTA EST!:
Gracias a sus recursos y su compromiso con la calidad, se permitieron el lujo de escoger los mejores ingredientes para formar su proyecto: los animales más puros y nobles, la dehesa más rica y virgen, la alimentación complementaria con la máxima calidad, el arte de curación tradicional con más prestigio. El apoyo de la tecnología punta da el toque final al viento mágico de la sierra de Montánchez.
4. NUEVOS HORIZONTES:
Este espíritu “premium” atrajo a un grupo de emprendedores Japoneses que se enamoraron con el proyecto, haciendo que este ganase gran fuerza y potencia, y la joya de la Dehesa de Extremadura llegó a seducir el apetito de los Japoneses, amantes de los productos gourmet por excelencia.
5. HACIA UNA NEO-TRADICION:
La gran aceptación no ha frenado el espíritu inicial de la obsesión por la calidad, al contrario, les ha convencido de su obligación a seguir su misión manteniendo su tamaño como empresa con el objetivo de mantener intacto su espíritu de calidad. Iberselec sigue un camino que podría denominarse como NEO-TRADICION:
– del patrimonio gastronómico con cual todos los Españoles estamos orgullosos
– del modelo de explotación menos intensivo y más limpio, fundado en los conocimientos y el saber hacer de las comunidades locales.
PREMIOS
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